Habitar el tiempo desde la acción

sergio job el tiempoAyer por la tarde tuvo lugar el segundo encuentro del Taller: “Habitar la sociedad de control: Territorio, Tiempo, Miedo y Utopía»a cargo de Sergio Fernando Jobabogado (UNC) y profesor, Doctor en Cs Políticas y Diplomado en Seguridad Ciudadana.

El eje, en esta oportunidad, fue ‘el tiempo’ en sus distintas dimensiones. Desde su instancia de enemigo mismo hasta su relación con el poder.

Históricamente el poder actúa sobre y desde el tiempo cuando logra encapsularlo en un reloj(hoy en analogía al celular) que lo dota por primera vez de precisión y cuantificación.Antes de él la sociedad funcionaba de otra manera, el reloj era la propia naturaleza.
El tiempo también convertido por el poder en disciplina. Homogeneizado en un “tiempo único” y convirtiéndolo en variable social.

Sergio cerró el taller con una frase antes de invitar al debate:
“Pensar la retaguardia hoy: ¿desde dónde vamos a habitar las temporalidades?
Cada cultura tiene su tiempo. Los tiempos para los pobres son extensos, chiclosos, flexibles. Se alargan las distancias.
A los ricos las distancias se les acortan y se les apelotona el tiempo. Se les instala la sensación de perderlo”
Desde ahí invitó a pensar “el hacer” con y en el tiempo. Habitar la temporalidad social actuando.

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj – Julio Cortázar

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca (…). Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.