{"id":2039,"date":"2017-11-14T14:38:35","date_gmt":"2017-11-14T14:38:35","guid":{"rendered":"https:\/\/marchadelagorra.org\/?p=2039"},"modified":"2023-11-19T01:53:18","modified_gmt":"2023-11-19T01:53:18","slug":"tandil-la-marcha-de-la-gorra-como-proyecto-de-seguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marchadelagorra.org\/2024\/tandil-la-marcha-de-la-gorra-como-proyecto-de-seguridad\/","title":{"rendered":"Tandil: La Marcha de la Gorra como proyecto de Seguridad"},"content":{"rendered":"<p><em>Las primeras columnas en contra de la violencia policial comenzaron a organizarse en la ciudad de C\u00f3rdoba en la d\u00e9cada del 90. Un momento hist\u00f3rico caracterizado por el aumento de la desigualdad social y la brecha econ\u00f3mica.<\/em><\/p>\n<p>La violencia policial era una herramienta necesaria para que la pobreza no se transformara en un problema pol\u00edtico y poner en jaque la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica. En pocas palabras, la Argentina comenz\u00f3 a ser el laboratorio en las reformas neoliberales, pero tambi\u00e9n de las medidas manoduristas importadas de Estados Unidos con la teor\u00eda de la \u201ctolerancia cero\u201d y la teor\u00eda de \u201cla ventana rota\u201d.<\/p>\n<p>Un proceso de reforma del control social caracterizado por el desplazamiento de la cuesti\u00f3n social por la cuesti\u00f3n penal. Es por eso que siempre decimos que cuanto m\u00e1s desigualdad social m\u00e1s violencia institucional. En el a\u00f1o 2007 se inicia la primer Marcha de la Gorra convocada por el colectivo de j\u00f3venes por nuestros derechos, y como tel\u00f3n de fondo es la derogaci\u00f3n del C\u00f3digo de Faltas, un derivado de las reformas penales y sociales que experiment\u00f3 Argentina y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Poco a poco, los movimientos populares fueron transformando el reproche a la instituci\u00f3n policial en un proyecto de seguridad. De alguna manera fuimos comprendiendo que el polic\u00eda tambi\u00e9n conformaba el \u00faltimo eslab\u00f3n de una cadena muy compleja, rutinaria, burocratizada, verticalista y sobre todo atravesada por un pacto de silencio. Poco a poco, destap\u00e1bamos una olla donde comenzamos a involucrar en el desarrollo de los delitos que m\u00e1s atemorizan la sociedad al poder pol\u00edtico y el poder judicial. Es decir, como manifiesta nuestro compa\u00f1ero Esteban Alzueta, interpretar la inseguridad como una forma de gobierno, caracterizado por la conformaci\u00f3n de una matriz de poder compuesta por las instituciones mencionadas, tambi\u00e9n conocida como contubernio criminal siguiendo las palabras de Marcelo Sain (2017). Y manipular la inseguridad o hacer de ella un acto de gobierno significaba mayor violencia estatal en los barrios populares.<\/p>\n<p>Hoy no podemos negar que estas cosas suceden en nuestra provincia y hasta que ese artefacto no sea desarmado, es imposible solucionar los problemas de la inseguridad\/seguridad. Aunque eso no quiere decir que tenemos que quedarnos con los brazos cruzados o no meterse en el tema, como hicimos hist\u00f3ricamente.<br \/>\nPara construir una seguridad democr\u00e1tica, participativa, comunitaria y\/o ciudadana es necesario fortalecer la organizaci\u00f3n colectiva y poder hacer de ella un programa que represente y contenga a los que m\u00e1s sufren los hechos de inseguridad. Como dijo Gabriel Kessler, los sectores medios y medios altos, son los sectores que menos posibilidades tienen de ser v\u00edctimas de hechos delictivos, ya sea porque las zonas que habitan se caracterizan por ser espacios circulados, cuentan con iluminar\u00edas, hay seguridad privada y, adem\u00e1s, la constante circulaci\u00f3n de las polic\u00edas locales. Sin embargo, los que m\u00e1s sufren los delitos urbanos son los habitantes de los sectores m\u00e1s alejados, porque carecen de seguridad privada y tambi\u00e9n de la protecci\u00f3n p\u00fablica, donde los fondos estatales llegan de manera precaria y abunda el desempleo, y a esto hay que agregarle la concentraci\u00f3n y el aumento del consumo problem\u00e1tico. En t\u00e9rminos generales, la probabilidad de ser v\u00edctima de un hecho se distribuye de manera desigual.<\/p>\n<p>Ahora bien, se trata de sumar nuevas voces a la configuraci\u00f3n de la seguridad municipal, significa de igual forma involucrar a los movimientos sociales que est\u00e1n cotidianamente sumergidos en la din\u00e1mica de los conflictos sociales. Sumar nuevas voces significa dar lugar a la perspectiva, experiencias e ideas de quienes vienen preocup\u00e1ndose de los conflictos barriales sin ning\u00fan tipo de recursos, y si los hay son muy pocos. Adem\u00e1s, los movimientos poseen diagn\u00f3sticos situacionales detallado de los problemas.<\/p>\n<p>Veamos algunos ejemplos. En primer lugar, si en los foros de seguridad van a participar la sociedad rural, el colegio de farmac\u00e9uticos, concejalxs que lejos est\u00e1n de conocer la realidad m\u00e1s cruda de Tandil, representantes de barrios privados y la c\u00e1mara empresaria, no estamos generando seguridad sino privilegios.<\/p>\n<p>Con esto estamos diciendo que necesitamos participar en el debate de las pol\u00edticas p\u00fablicas, ya que la cuesti\u00f3n es urgente y no podemos esperar a ganar las pr\u00f3ximas elecciones, sino generar y abrir \u00e1mbitos de di\u00e1logo y negociaci\u00f3n con las distintas autoridades.<\/p>\n<p>Sobre todo incrementar los recursos y herramientas. Esta combinaci\u00f3n (nuevas miradas y recursos) es una condici\u00f3n necesaria para abordar los problemas de manera interdisciplinaria y multiinstitucional. Si\u00a0 peri\u00f3dicamente se manifiesta que el problema de la seguridad es complejo, lxs funcionarios p\u00fablicos deben hacerse cargo de ese comentario repetido una y otra vez, no solamente utilizarlo para ser pol\u00edticamente correcto.<\/p>\n<p>En segundo lugar, si observamos los presupuestos que la ciudad de Tandil destina en lo que respecta al tema en cuesti\u00f3n, las \u00e1reas de juventud por ejemplo, son las menos financiadas. Los trabajadores y trabajadoras de la infancia y adolescencia son los m\u00e1s precarizados. Los bienes de consumo que se distribuyen para los<br \/>\nni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes que frecuentan distintas instituciones son los que est\u00e1n a punto de vencerse.<br \/>\nSin embargo, los trabajadores y trabajadoras de otras \u00e1reas municipales son personas muy bien pagas, que tienen vi\u00e1ticos por todo tipo de actividad que este por fuera de las paredes de sus oficinas, tienen a disposici\u00f3n todos los chiches de escritorio y sus respectivos secretarios y secretarias.<\/p>\n<p>No estamos diciendo nada nuevo, sino volviendo a resaltar y poner en discusi\u00f3n la m\u00e1quina de la precarizaci\u00f3n. Una maquinaria que hay que llenarla de preguntas cr\u00edticas, y sobre todo visibilizarla ya que al estar encapsulada garantiza y reproduce el privilegio de otras secretarias y subsecretarias.<\/p>\n<p>Una m\u00e1quina que hay que desarmar realmente. Y para desarmarla es una tarea pendiente de los movimientos populares colocarla como tema de discusi\u00f3n en todos los \u00e1mbitos, transformarla en un problema p\u00fablico e interpelar a los actores activos del manodurismo que ven que disminuir la edad para la imputaci\u00f3n de delitos es el camino del \u00e9xito.<\/p>\n<p>Estabilizar a los trabajadores y trabajadoras y sumar nuevas miradas a la planificaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas son algunas propuestas de muchas otras que hay dando vuelta en los distintos movimientos sociales.<br \/>\nPara ir cerrando, no hay que perder de vista que los que pagan los platos rotos del problema que estamos se\u00f1alando son los j\u00f3venes de los barrios populares, porque tirar la polic\u00eda contra ellos y\/o aplicar montajes de su detenci\u00f3n en las zonas c\u00e9ntricas formar parte del discurso exitoso de la gesti\u00f3n actual, sobre la capacidad que tienen de transformar los problemas sociales y pol\u00edticos en problemas policiales. Pero es un inconveniente para los\u00a0 movimientos populares porque son los que ven aumentar la violencia social y la brutalidad policial en los distintos barrios que lejos est\u00e1n de resolver los problemas, sino todo lo contrario, los agravan cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Con la movilizaci\u00f3n de la <em>\u201cMarcha de la Gorra\u201d queremos proponer un proyecto de seguridad<\/em> que supere lo superficial politizando y desnaturalizando las contradicciones de los andamiajes estatales, garantizar un programa de inclusi\u00f3n real para los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, pero al mismo tiempo sacar la sa\u00f1alizaci\u00f3n de los problemas sociales a los sectores m\u00e1s vulnerables y colocarlos en los actores institucionales y en el \u00e1mbito pol\u00edtico local, que no abre el juego y cuando lo abren lo utilizan para su descalificaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Autores:<\/em><br \/>\n<em> Manuel Chiavarino y Jonathan Cantini.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las primeras columnas en contra de la violencia policial comenzaron a organizarse en la ciudad de C\u00f3rdoba en la d\u00e9cada del 90. 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