Emergencia juvenil

“Para que el chico que abre la puerta del taxi a la salida del restaurante no les pegue una puñalada para sacarles la billetera y comprar paco” justificó De La Sota. Buscaba así apoyo empresarial en materia de seguridad. El joven que es un pobre con trabajo precario, para el gobernador, porta en la sangre la peligrosidad y la violencia. Seguridad no es más policía en las calles. Son ellos quienes abusan de nuestros derechos. Nosotros, los jóvenes, marchamos porque este día no sea el único en que nos apropiamos de las calles sin que nadie pierda la vida por usar gorra. Nuestro sueño es la libertad.
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