Presentación anual del archivo de Correpi: ¿Hay gatillos difíciles?

El próximo 26 de noviembre se llevará a cabo la presentación anual del archivo nacional de casos de víctimas de la represión del estado que realiza Correpi desde el año 1996. Bajo la consigna “si son mas de 4000 ¿hay gatillos difíciles?”, la organización antirrepresiva que existe hace 23 años a partir del asesinato de Walter Bulacio, y qué hace 19 años de manera ininterrumpida presenta este informe, este 2015 llega no solo con la presentación anual sino con presentaciones en distintas zonas de Buenos aires, como el pasado 7 de noviembre que se realizó en Lanús, y el dia 14 de noviembre que se presentó en Zona Oeste de Buenos Aires,

Esta dinámica de no solo presentar el grueso nacional, sino tambien de poder trabajar zonalmente debido a la altísima tasa de casos en esos lugares, se viene realizando desde el año 2014, ya que solo en doce distritos de la Zona Oeste del conurbano bonaerense, hay mas de 400 pibes asesinados a manos de la policía. En la misma sintonía, lamentablemente, la situación represiva de la Zona Sur del conurbano presenta una profunda problemática que merece esta especial atención. Basta solo con leer el informe “la secta del gatillo alegre: el enigma de La Matanza” escrito por Rodolfo Walsh en 1967 para comprender cuán entramada, compleja y corrupta es la situación con la policía en los conurbanos de Buenos Aires, donde a mas de 40 años de aquella investigación, nada ha cambiado, ni con nuevas democracias, ni con avances en derechos humanos ni con campañas estatales

Al respecto de la presentación de este año, a 12 años de gobiernos kichneristas, frente a un año electoral que ha usado la bandera de la seguridad como bastión de campaña en casi todas las propuestas políticas, Correpi manifiesta en la declaracion de la presentación de este año: “Porque son los hechos los que cuentan la historia y no los libros que escriben ellos mismos. Eso es lo que venimos a denunciar: que eso que se llamó “seguridad” no fue otra cosa que la militarización de los barrios populares, y con ello el aumento de la persecusión, el hostigamiento, las detenciones arbitrarias, la tortura en cárceles y comisarías, el gatillo fácil y la criminalización de la protesta social”. De esta manera dejan en claro que la situación se profundiza y que la disputa se da en las calles, reclamando, denunciando y dando voz y nombre a cada joven víctima de la represión del estado.