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Diario del Juicio

Boletín N° 3

#SinFacundoNoHayJusticia


Segunda audiencia: Miedo, contradicciones y la ausencia de un testigo clave

Córdoba - 12/08/2015 | En el día de hoy se desarrolló la segunda audiencia por el Juicio de Facundo Rivera Alegre. Demoró en comenzar porque el imputado Aldo Monje -ex empleado municipal- y uno de sus abogados llegaron después de la hora pautada por el Tribunal.
El primero en declarar fue Luis Alberto “Chatrán” Olivera: cocinero, amigo de Facundo y padrino de su hija. Las primeras palabras de Olivera remitieron a la época en que se conoció con Facundo: “hace ocho o nueve años” en un baile de cuarteto, en el Sargento Cabral.

Al Fiscal le interesaba saber “cómo era la vida de los jóvenes”. Olivera contó que “Facundo tenía sus moneditas. Hacía changas. Siempre andaba con poca plata”. A lo que el Fiscal concluyó: “Como todo chico, en definitiva”.

“Chatrán” ya había declarado durante la primera investigación que se llevó a cabo cuando desapareció Facundo. En esta oportunidad, el Fiscal Diego Albornoz le preguntó qué podía aportar para esclarecer el hecho. A lo que Olivera respondió que aquella noche en que el Rubio desapareció, él estaba trabajando.

El Fiscal -mediante preguntas que giraron siempre en un mismo sentido- insistió en conocer más detalles sobre la vida personal de Facundo: “¿Iba al baile?”, “¿Le gustaba el cuarteto?”, “¿Qué cuarteto le gustaba?”, “¿Era mujeriego?”, “¿Qué relación tenía con la bebida?”, “¿Y con las drogas?”, “¿Era descontrolado?”.

Contradicciones

“Chatrán” continuó con su declaración y aseguró que Facundo no consumía ni cocaína ni marihuana. Pero el Fiscal lo increpó: “¿Seguro? Usted está declarando bajo juramento”, dijo levantando la voz. En ese instante, Olivera cambió su versión y aclaró que a veces lo veía consumir cuando iban juntos al baile. Albornoz quería saber si Olivera, alguna vez,  había visto a Facundo “descontrolado”, pero el testigo respondió que nunca lo vio así. Albornoz volvió a recordarle que estaba bajo juramento. Entonces Olivera, otra vez, modificó su versión. Dijo que el Rubio del Pasaje si tenía que  pelear lo hacía, incluso lo había visto enfrentarse con la Policía. Además, reveló que en La Morocha, Facundo “tenía quilombo con Pablo de la Colela”. También con el menor imputado.

Frente a las discrepancias en el relato de Olivera -entre el que realizó a inicios de la investigación y el de hoy- el testigo se justificó diciendo que en aquella ocasión “había como diez mil policías, uno te pregunta una cosa, otro te pregunta otra, me pude haber confundido”.

¿Amigo o ídolo?

En relación a cómo Facundo ingresaba a los bailes, el testigo reafirmó que el Rubio tenía un conocido que se llamaba Luciano, quien le daba entradas para ver a Damián Córdoba. Se trata de Luciano Calderón, acordeonista del cantante cuartetero. Así mismo, Olivera aclaró que solo sabía que ellos eran conocidos. Sin embargo, en la anterior declaración había mencionado que para Facundo “Luciano era un grande”. Ante esta contradicción, Albornoz se impacientó. Y siguió: “¿Pero era el mismo Facu el que entraba, que el que salía?”. Refiriéndose a las veces que el Rubio del Pasaje ingresaba al camarín de Luciano. Olivera continuó con su declaración y volvió a contradecirse, logrando ofuscar al Fiscal: “Tengo en mis manos aclarar la muerte de un chico de 19 añitos y usted es su mejor amigo. Ayúdeme”. Cuando dijo la edad de Facundo levantó la voz y se puso las manos a la altura de la boca, imitando un megáfono.

*Por Equipo de Comunicación

 

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