Matar a quienes protestan

El lunes 19 de octubre se difundía por los medios de comunicación el fallecimiento de Ángel Verón, referente del MTD “No al desalojo” de la provincia del Chaco. Su muerte fue consecuencia de la brutal represión perpetrada el pasado 24 de septiembre por la policía de la provincia a la vera de la ruta 11.

El hermano de Ángel Verón, relata lo ocurrido aquel día: “Ese día, el 24 de septiembre, a las 18, nosotros tomamos el control en la ruta 11 entre los kilómetros 997 y 998, pidiendo por vivienda, algunas herramientas para empezar a trabajar y pidiendo la reincorporación de 20 becas que nos habían cortado, porque se gastaron toda la plata acá en el Chaco con el tema de las elecciones. Entonces los primeros dañados, fuimos nosotros, los pobres, los más débiles. (…) Empezamos de una manera muy tranquila, esperando que baje algún ministro, algún mediador. Pero nada de eso sucedió. (…) Ya llevábamos dos horas de corte y en el momento en que vimos que la policía y la infantería empiezan a tomar control de la ruta, ya en posición de represión, nosotros nos bajamos tranquilamente al costado de la ruta, nos retiramos aproximadamente a 70 metros de la ruta y nos quedamos ahí en el lugar”.

“Entonces –continuó Rogelio–, la policía toma el control de la ruta, saca todas las ramas que nosotros habíamos puesto y nosotros nos quedamos ahí mirando, expectantes, a ver qué pasaba. Nos empezaron a correr los vehículos, los camiones, todo bien. Pero la intención de la policía, de la Cuarta de acá del Chaco, no era solamente sacarnos de la ruta. Yo ahora me doy cuenta de que la intención de la policía del Chaco, con mi hermano Ángel Verón, era exterminarlo, sacarlo de la lista, eliminarlo”. Las razones por las que Rogelio sostiene esta afirmación se desprenden del detalle de los hechos, y de la violencia de la golpiza: “la policía avanza, abandona la ruta y empieza a caminar por un camino de tierra que es una entrada que va al otro campo que tenemos ahí. Entonces, ellos avanzaron unos 70, 80 metros y se posicionaron ahí. Cuando nosotros vemos que viene la infantería, nos retiramos ya a 140 metros más o menos de la ruta, yendo siempre para el campo. Entonces, ¿qué es lo que estaba tramando la policía? La policía estaba preparando una emboscada, porque justamente donde se posiciona la infantería en ese momento hay una especie de arbustos, unos árboles, ya era de noche, cerca de las 21. En ese momento, la policía de la Cuarta viene por el costado y se empiezan a esconder entre los árboles y entre las ramas. La infantería deja apostada a la policía de la Cuarta y se retira nuevamente a la ruta. Entonces nosotros decimos listo, se están yendo los policías. Volvemos al lugar que se encontraba a 70 u 80 metros de la ruta y allí el desenlace fue terrible. Ahí empieza la corrida, ahí empieza la cacería, empiezan las balas de goma, ahí comenzó la persecución, de tal manera que había un zanjón de más o menos 2 metros y medio (…) saltamos y empezamos a correr entre medio del monte, de las ramas, entre los tacuru que hacen las hormigas, corrimos, la policía estaba por todos lados, la infantería tirando tiros desde la ruta, alumbrando con linternas de largo alcance, y nosotros corriendo hasta que a mi hermano se le atraviesa una espina de corona, de más o menos 10 cm., y eso hace que él se caiga. Cuando él se cae, me caigo yo también, porque estuvimos juntos siempre”.

Es entonces, con Ángel Verón en el suelo, que la violencia policial se descarga sobre él, sobre quien tenían identificado como un referente del Movimiento, tal como Rogelio explicó: “ahí fue la aprehensión, cuando vinieron tres o cuatro policías, lo agarraron a él, le pusieron rodillas arriba de su estómago, le dieron vuelta, le torcieron los brazos, le pusieron las esposas, eran golpes, agarrada de pelo, sacudido contra el suelo, ‘¡quedate quieto! ¡ahora te tenemos! ¡ahora vas a ver!’ A mí no me hicieron nada, me trataron muy bien, con mucho cuidado, ni siquiera me hablaron mal. Pero a mi hermano lo reventaron, la bronca era con mi hermano. El odio que tenían era con mi hermano. A mi hermano lo reventaron como a un sapo”.

Días después de la muerte de Ángel Verón y pese a las versiones oficiales que sostenían que Verón había muerto producto de una infección en su cuerpo, el informe forense determino que la causa de la muerte fue por traumatismo.

Cuando tomo estado publico este hecho a nivel nacional y cuando se pudo desmontar la mentira, se sucedieron las renuncias del ministro de Gobierno, Javier Oteo; del secretario de Seguridad, Marcelo Churin y del jefe de Policia, comisario general Gustavo Peña.