Güere

Barrio Los Cortaderos, sábado 26 de julio, 2 de la madrugada. Se acaba de ir la semana laboral y el patrullero de la cana parece normal. Las fábricas de ladrillos que dan nombre al lugar paran dos días a respirar, y entonces el viernes no es un día más: nos damos la paz. Los pibes descansan en el campo de un vecino, riendo y tomando vino. En medio de la charla se acaba la bebida. Dos se ofrecen a comprarla sin pensar que se juegan la vida. Son primos, Maxi Peralta y Alberto “Güere” Pellico, vecinos de un barrio pobre pero rico. Rico en dignidad. Tienen 21 y 18 años de edad.
Como es habitual, los oficiales Rubén Leiva y Lucas Chávez pasean en el móvil policial. Son conocidos como “La Vaca” y “El Pollito”, por la dupla del dibujito. No es gracioso. Tenebroso. Tienen mucha sangre en su haber. Todos lo saben, menos los que no quieren ver.

Volviendo del kiosco con la gaseosa recién comprada, los pibes escuchan una frenada. Son la Vaca y el Pollito. Ni un solo grito, tampoco reparos: los atacan a disparos. Hieren a Maxi en la pierna. Y empieza la película eterna. Temor, dolor, vidrio roto. Como puede, Maxi se sube a la moto. Matan a su primo, a su hermano, a su amigo… El gatillo fácil tiene testigo. Séptimo caso en el año. Sacan plata y meten caño. ¿Más clarito? Ser pobre en Córdoba sigue siendo un delito.

Por La Garganta Poderosa