Crónica de un altísimo embrollo

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Probablemente sea difícil dimensionar en la actualidad el carácter histórico que tiene la Marcha de la Gorra para la provincia de Córdoba. Con la fuerza que motoriza tanta indignación y con los pasos firmes que se dan año tras año, el sentido simbólico y material de estas marchas puede emerger como uno de esos pocos pero contundentes chispazos revolucionarios que cada medio siglo le dan oxígeno a la rancia historia de nuestra provincia. Ahora bien, esto  dependerá de lo contundentes que sean los actos del presente.

Tal vez, realizar un recorte sincrónico para detenernos exclusivamente en esta décima Marcha de la Gorra y en todo lo que gira a su alrededor,  pueda servirnos para analizar cuánto se juega en esa durísima disputa de sentidos que debemos dar.
Como todos los años, entre los satélites fundamentales de la Marcha están los Alto embrollo, preciosos festivales, cargados de símbolos, con manifestaciones culturales juveniles que año tras año encienden las turbinas de la Marcha de la Gorra ¡y que embrollan!

Más que un flyer

Hay un flyer que invita. Como fondo tiene una foto. Son pibxs del Colectivo de Jóvenes saltando, sumergidxs en el humo de las bengalas.  Son el inicio, el primer paso, de cada marcha. Son quienes invitan.

Las letras grandes dicen “Alto embrollo. 10° Marcha de la Gorra”. Y las más chiquitas anuncian que este miércoles 9 de noviembre, desde las 15hs, en la Plazoleta del fundador, habrá radio abierta, circo, hip hop, baile, serigrafía y textiles, intervenciones y fotos.

Y claro, aparece la flamante consigna, que –entre otras cuestiones- dice que hay una situación que ya no se aguanta, y que hay un responsable de tal situación: ¿Cuánto más? El Estado es responsable?

Más allá del flyer, la invitación se da en la calle.  Lxs transeúntxs de la peatonal, no sólo ven color, sino que son interpelados y quedan informalmente invitados.   

Se encienden las turbinas

Antes del hecho hay organización. Antes de lo visible y de lo disfrutable hay trabajo previo. Y eso se puede ver, por ejemplo, ni bien entrada la siesta, cuando las organizaciones comienzan a instalar los equipos de sonido y a colgar las banderas, los banderines, y cuando cada artista comienza a ensayar.

El sonido de fondo, el color y el despliegue, despiertan la curiosidad. Lxs peatonxs miran de reojo, o preguntan de qué se trata la movida, o bien se acercan, leen, sacan fotos, participan.  

 

Son las 16 horas y la música ya suena fuerte. Y lxs jóvenes se acercan al micrófono abierto de la Radio Rimbombante. Y la voz de quién conduce cuenta de qué se trata un Alto embrollo. Lxs desinformadxs comprenden que se encienden las turbinas de la próxima marcha.

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La ronda, el micrófono, el embrollo.  

El circo entretiene. La muestra de fotos del Colectivo Manifiesto es increíble. Serviproh y SEHAS aportan sus intervenciones. La radio abierta cuanta todo esto. Todos convocan a la marcha. La plazoleta se copa  conformando una ronda; entre la ronda y el micrófono se va tejiendo el embrollo. Lorena Barraza, toma la posta. Cuenta quién es, qué pasó con su hermano, Ezequiel Barraza, y en qué está su lucha. El negro Agustín rapea y denuncia. Eduardo Galeano pisa la plaza con los nadies. Las chinitas y los chinitos de La Poderosa (Asamblea Yapeyú), hacen su primera presentación en público. Hace poco más de un mes que arrancaron con el taller de música, pero ya tienen la fuerza suficiente para cantarle al comandante Che Guevara, para entonar la marcha de la bronca, y emocionar al público. Los gritos de La Garganta Poderosa también andan por ahí. Cada vez hay más gente en la plaza. Se pintan banderas, y se construyen intervenciones que estarán presentes en la marcha. Vuelan (¡posta que vuelan!) tres pibitxs bailando hip hop, y nos hacen volar. Campo la Ribera, de la mano de la  cooperativa alternativa marginal, dice presente, como siempre, no solo con sus productos, sino con su compromiso.

Cae la tarde y el rap toma la posta. El vómito de Mati es contundente. Nero y Fabra, acompañados por la guitarra de Ari, también tiran unas zarpadas rimas, así como Zona de Cuarentena, que cuenta: “rimando queremos concientizar (…) es la forma de expresar nuestra bronca”.

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Desde la organización de la marcha se convoca a la cobertura colaborativa, y se invita a participar de los talleres de fotografía y video que se harán el jueves, “para compartir herramientas con todxs lxs que quieran hacer una cobertura de la marcha, de la mano del Colectivo Manifiesto y de estudiantes autoconvocadxs de Cine”.

Por último, como ayudarnos a cerrar de la mejor manera esta crónica, una bocha de pibxs se junta a rapear espontáneamente, sin ningún ensayo previo. El encuentro contagia, la plazoleta está llena y esto posta, pero posta, que es un altísimo embrollo.