Ante todo: Organización y Resistencia, la Salida es Colectiva

El Estado nos mata. Carne somos para su fogata. Nos pisan como negrxs porque dicen que somos ratas. Estamos acá para pincharles su piñata. Somos la Onceava Marcha de la Gorra.

Y ahí están. Como todos los años. Las fotos de lxs pibxs asesinadxs, por la policía y por el Estado. Las ponemos bien alto, en la esquina más céntrica de la ciudad, para que todxs lxs vean. Porque mientras sus medios bancan estos asesinatos, las paredes seguirán gritando y nuestra lucha avanzando.

Invaden el espacio público, generan caos vehicular. Los mismos que titulaban “Total normalidad” en Dictadura, que “La crisis causó dos nuevas muertes”, que “Santiago Maldonado está en Chile”, que hay “enfrentamientos” cuando la policía fusila. Los medios hegemónicos quieren mostrar nuestra Marcha como una invasión, como un “caos de tránsito”, ocultando nuestros reclamos, ocultando que es una lucha, y una parte de la sociedad así lo ve. Caminamos las calles porque también son nuestras, así de simple.

“Hace once años tuvimos que inventar un día para poder vivir nuestras vidas y habitar las calles. Un día para que nuestros gustos, música, cultura e identidad ocupen el centro. En un primer momento, nos organizamos en defensa de nuestros derechos y contra las detenciones arbitrarias del nefasto código de Faltas. En el camino, sumamos a nuestras denuncias los horrores cometidos por las fuerzas represivas, las golpizas y asesinatos en las cárceles, comisarías, patrulleros y barrios; los fusilamientos y las desapariciones forzadas, la criminalización de la pobreza y la persecución a nuestras organizaciones. Hace once años nos reunimos, caminamos las calles juntxs y demostramos que no necesitamos ningún Código de Convivencia, que con sus falsos argumentos de combatir el delito y la inseguridad, negocian, se enriquecen y gobiernan ejerciendo control social sobre nosotrxs”.

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La lucha es la capucha. La lucha es mucha. Así para todo el pueblo que nos escucha: el Estado es represor, mata un pibe en la calle, no quiero contarte por qué, no quiero contarte detalles, prefieren un pibe drogado, que un pibe luchando, prefieren un pibe atado que un pibe protestando, prefieren que nos quedemos calladxs, hipnotizadxs al mando de la televisión.

Claramente, no es un festejo. Pero en nuestra lucha nos expresamos con toda nuestra artillería pesada: que es el arte, la murga, el teatro, nuestrxs cuerpxs que no se resignan a vivir en un Estado.

Y si te hablo del Estado tengo que contarte algo, que detrás de un femicida hay un Estado que no actuó. “Mujeres mueren a diario” ya parece algo común. Nos quieren acostumbrar a que todo esto es normal. Ver televisión dan ganas de vomitar. Algo está mal. Algo está mal y lo tenemos que cambiar. Te respeto, me respetas empecemos por ahí. ¿Qué hizo el Estado por nosotras? Nada. Más orgasmos, menos policías”.

“La situación nacional nos demuestra que cuando de avasallar derechos se trata, este gobierno no discrimina, el recorte al presupuesto para la atención a las víctimas de violencia de género y la persecución a la disidencia sexual son expresiones de un gobierno que se ha declarado enemigo de las mujeres y la comunidad LGBTTIQ. Por eso hoy lo decimos bien claro: Macri no es puto señorxs, es un hetetosexual empresario hijo sano del patriarcado”.


Cálida bienvenida delante de un Panal en freezer

El escenario le da la bienvenida a la marcha. Con rojos intensos en su gráfica. Cálida bienvenida delante de un Panal en freezer, bajo cero, con ventanas luminosos heladas de azules. El mismo color gélido que sus uniformados, entre dos o uno custodiando cada pared y muro para que no se manchen.

El documento es leído frente a todxs: “Somos lxs vigiladxs, lxs perseguidxs, lxs verdugueadxs, lxs encarceladxs, lxs asesinadxs por el aparato del Estado. Somos consideradxs ‘peligrosxs’ por quienes señalan los serruchos de los mapuches mientras ocultan las armas de la Gendarmería. Somos lxs que denuncian la represión a todos los pueblos originarios. Somos lxs villerxs, lxs artesanxs, lxs negrxs, lxs trabajadorxs que enfrentamos la reforma laboral y la burocracia…”. Va cerrando la lectura, y el famoso helicóptero merodea con su danza folclórica trasladación, al ritmo de sus hélices rozando el aire.

Suenan Los Rimando, entre versos que ya acompañan 11 Marchas, Once caminos echando surcos de lucha.
Resistencia en aguante, en gritos de abajo los Códigos Represivos del Estado, del maquillaje que sean.
Siguen las Punki que de Tranki no tienen nada, levantan la tierra de la ira, el dolor, transformado en fuerza para seguir en movimiento.
Vienen las Mansa Cumbia para que la cuerpx se distienda y Juglar que termina el rock de la noche.

Mientras el vehículo aéreo continúa con su tour la voz de Maite Amaya se escuchó en unos escasos segundos, registrados durante la décima Marcha de la Gorra, pero siguiendo palpable como si estuviera físicamente arriba del escenario: “Estamos en Casa de Gobierno, denunciando que la responsabilidad la tiene el Poder Ejecutivo. Esto es política de Estado. Esto es un genocidio planificado por un Estado capitalista, que apunta a concentrar en pocas manos lo que nos corresponde a todas y todos. Les estamos mostrando el culo a la Infantería desde este momento”. En esta marcha, la Infantería no está. Pero Maite sí está.
Ésta es la foto que no salió como titular masivo. Ellos vienen a cubrir si hay demoras en los accesos o si se pinta una pared. No porque les preocupe algo de eso realmente. Sino porque funcionan en complicidad con el Estado que nos mata, y su interés es silenciar nuestras voces. Pero mirá, por más que lo quieran ocultar, nuestra lucha AVANZA.

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